Oración
y Ayuno
Se ayuna durante todo el día y se cierra con la Experiencia de Oración esa noche. Un día entero apartado para buscar a Dios con todo el corazón.
Septiembre 2026 · C3 Comunidad Cristiana
1 al 21 de Septiembre. 21 oportunidades para que juntos podamos buscar a Dios con todo nuestro corazón.
un lugar
un tiempo
a Dios con todo tu corazón
Durante las 3 semanas de la campaña nos encontramos dos noches por semana en nuestros campus presenciales para orar juntos.
Se ayuna durante todo el día y se cierra con la Experiencia de Oración esa noche. Un día entero apartado para buscar a Dios con todo el corazón.
Encuentro nocturno sin componente de ayuno. Una noche para descansar en su presencia, cantar juntos y dejar que Dios renueve nuestro corazón.
Empezá el día conectado. Nos juntamos por Zoom para orar antes de arrancar la rutina.
6:30—7:00
de la mañana
Vía
Zoom
Tocá cada día para abrir la cita bíblica, los motivos de oración y una breve reflexión.
“El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, SEÑOR, tu rostro busco.” Salmo 27:8
David no buscaba solo una respuesta de Dios, sino a Dios mismo. Si nuestro corazón se deleita en Él y su presencia es nuestro mayor tesoro, entonces buscar a Dios siempre será nuestra prioridad.
“Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela.” Salmo 63:1
Tener hambre por Dios es descubrir que nuestros deseos apuntan más allá de todo lo que este mundo puede ofrecernos. Fuimos hechos para Dios y solo Él puede satisfacer la necesidad más profunda de nuestro corazón.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24
El Salmo 139 nos recuerda que no hay rincón de nuestra vida que Dios no conozca profundamente. Pedirle que nos examine no es someternos ante Su examen, es más bien soltar el control y permitir que Su gracia nos transforme. A veces intentamos esconder nuestras luchas, temores o debilidades, pero Su mirada no es de condenación, sino de amor inagotable. Permitir que Él nos examine es el primer paso para ser transformados y caminar alineados a Su propósito.
“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.” Salmos 46:1
En medio de las tormentas y los momentos de incertidumbre, tendemos a buscar refugio en nuestras propias fuerzas o recursos. Este salmo nos recuerda que Dios es nuestro verdadero refugio y una ayuda que nunca falla. Descansar en Él nos da la paz para atravesar cualquier prueba.
Ayunar es apartar de forma voluntaria algo que nos alimenta — generalmente la comida — durante un tiempo, para buscar a Dios con mayor intensidad. No es una dieta ni un castigo: es una manera de decirle a Dios que lo queremos a Él más que a cualquier otra cosa.
Cuando dejamos de lado lo que nos sostiene, creamos espacio para depender de Dios y escuchar su voz. El hambre física nos recuerda, a lo largo del día, nuestra hambre espiritual. Y para que ese espacio quede realmente libre, el ayuno tiene que ser completo: no alcanza con soltar la comida si llenamos ese mismo lugar con lo primero que tenemos a mano.
No comer desde la mañana hasta la noche, bebiendo agua.
Dejar una comida o un tipo de alimento durante el día.
Elegí la forma que puedas sostener con constancia. Si tenés alguna condición de salud, consultá con un profesional antes de ayunar. [CONFIRMAR recomendación pastoral]
Elegí una categoría, contanos tu motivo y nuestro equipo va a estar orando por vos durante estos 21 días.
Que en estos 21 días puedas conectar tu corazón con el corazón de Dios, que está esperándonos cada día para encontrarse con nosotros.
¡Sé parte de esta temporada!